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¡ECHÁNDOLE NARICES!

Cuando realizamos una cata descriptiva, además de la fase visual y gustativa, ponemos a prueba nuestra nariz intentado percibir los aromas del vino y la intensidad de éstos. Olemos y volvemos a oler buscando virtudes y defectos, similitudes, recuerdos, intentando a su vez, guardar todas estas sensaciones en la memoria.

Es importante antes de enfrentarlos al examen de aroma tener claros algunos términos, conceptos y tipos de aromas que nos serán de gran ayuda para educar a la mente a reconocer y clasificar con mayor facilidad lo que buscamos. Os enseñamos cuales son para que los pongáis en práctica.

Definición

El Olfato es el sentido corporal con el que se perciben aromas.  Desde el punto de vista químico el olor es una sensación, una noción de estímulo y percepción producida en el olfato por la interacción de una sustancia orgánica con los receptores olfativos de los seres vivientes. Dicha interacción depende en gran medida de la volatilidad de la sustancia, ya que es necesario que las moléculas de la sustancia olorosa pasen a una fase gaseosa para que puedan llegar a la nariz y así ser percibidos.

Intensidad y volatilidad.

Los olores, por tanto. son percibidos en la fase gaseosa. Hay infinidad de sustancias volátiles en un vino, pero estas tienen que estar en el medio idóneo para ser percibidas. Es por ello que dentro de volatilidad se pueda hablar de intensidad.

Cuando el vino es escanciado en una copa, se produce un equilibrio de reparto entre moléculas volátiles en la fase líquida y en la fase gaseosa.

La evaporación es fraccionada con el alcohol. En primer lugar se evaporan los olores más volátiles, los más etéreos. Después, poco a poco, se van liberando los olores más pesados, los más grasos.

En este binomio (intensidad-volatilidad) se configura la finura que hace las virtudes o defectos de un vino.

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Tipos de aromas en el vino.

La cultura o “terroir” del vino junto con el tipo de vinificación  determinarán el olor de un vino. Es por ello que Añada, apostó por su formato audiovisual. Cuando veis la cultura del vino que vais a comprar, Terruño, clima, suelo, geografía el tipo de vinificación que hacen de sus vinos nuestras bodegas, en definitiva cuando os informamos de ello, os es más sencillo saber qué vais a encontrar en los vinos.

En los vinos, vamos a distinguir varios tipos de aromas:

Aroma primario: Procede de la variedad o variedades utilizadas para la elaboración del vino. Son muy importantes y variarán dependiendo de la zona, el clima, la madurez de la uva o incluso el tipo de poda.

Aroma secundario: Deriva de la fermentación por la acción de las levaduras al transformar los azúcares del mosto en alcoholes y otros compuestos.

Aromas terciarios: o también conocidos como “aromas de evolución” Los percibimos en vinos que han sido sometidos a envejecimiento en roble. Es el  aporte de oxígeno del roble el que provoca acciones químicas que modifican el equilibrio de esos aromas y los transforma. También transformará los aromas primarios y secundarios.

Hay que tener en cuenta siempre que el vino es un elemento vivo, que continúa evolucionando a lo largo de toda su vida, incluyendo, por supuesto, sus aromas.

Series aromáticas

Las series aromáticas nos ayudarán a identificar, organizar y asociar las diferentes fragancias que emite un vino

Vegetal:  Aquí se incluyen todos los aromas con reminiscencias a la naturaleza. Aglutina los efluvios a hierba, tierra, musgo, lavanda e incluso a pimiento, tisana o rábano.

Floral: vinos blancos desprenden aromas a flores blancas, como el lirio o el jazmín, y amarillas, como la camomila o el tilo. En cambio, los vinos tintos presentan sensaciones a flores rojas como el clavel o la rosa y violáceas.

Frutal: Frutas tales como uvas frescas, moras fresas, grosella negra, frambuesas, limón, arándano, manzana, cereza, albaricoque, melocotón, pera, granada.

Frutas tropicales: Piña, melocotón maduro, plátano, Pomelo.

Frutos secos: Ciruelas pasas, uvas pasas, avellanas, almendras.

Empireumáticos: Petróleo, Pan tostado, Humo, Hidrocarburo, tabaco.

Especies: Vainilla, Canela, Clavo, Laurel, Tomillo, Romero, Jengibre, Anís, Eneldo, Setas, Trufas, Ajo, Cebolla, Albahaca.

Madera: Estos aromas terciarios se desarrollan cuando el vino absorbe algunas propiedades de la barrica durante su crianza, desprendiendo esencias a roble o a cedro.

Balsámica – También son terciarios, relacionados con vinos más maduros, que recuerdan a eucalipto, incienso, pinto, resina o miel.

Animal – En esta caso, huelen a almizcle, cuero o a piel.

 

El catador no nace, se hace. Con esfuerzo y perseverancia se consiguen grandes cosas. Así que ¡ánimo!  a  ¡¡¡ Catar y Catar!!!

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